¿es necesario cocinar los alimentos?

Seguramente más de uno, después de leer este artículo me critique diciendo que no he dejado nada claro. Bueno, tal vez mucha veces se escriba más para informar y asesorar de modo que cada cual pueda formarse su propio criterio. En mi opinión creo que hay datos suficientes como para que uno sea capaz de tomar una decisión al respecto, la cuestión es que siempre habrá quien quiera aprender un poco más para tener los datos suficientes, pero eso ya es complicarse demasiado la vida, y si hay dudas siempre existen profesionales de la salud que pueden asesoraros más específicamente, espero que os sea provechoso el artículo. Un abrazo a tod@s.

¿ES NECESARIO COCINAR LOS ALIMENTOS?

Si lo pensamos, en la época prehistórica y muchas otras épocas de la historia la humanidad se ha sustentado a base de alimentos crudos, incluso hoy día existen tribus y culturas donde el consumo de los alimentos crudos está muy arraigado, tampoco existe ningún otro animal, aparte del ser humano, que cocine los alimentos. Por ello la pregunta a plantearse es: ¿es necesario cocinar los alimentos?

Hoy día existe toda una vertiente de la cocina sana conocida como cocina raw (crudo en inglés), la raw food (alimentos crudos) selecciona toda una gama de alimentos que bien pueden consumirse crudos y que aportan una gran vitalidad a nuestro cuerpo, desde semillas germinadas, alimentos deshidratados, probióticos, algas y otros alimentos más habituales como frutas y verduras, aunque existen otras tendencias más extremas, no sabría decirsi derivadas de la hoy cada vez más extendida dieta paleolítica o paleodieta, en las cuales se incluye el consumo de alimentos como la carne o el pescado crudos.

En realidad, si lo pensamos, no nos debe extrañar tanto eso de comer carne cruda, somos muchos los que comemos estos alimentos crudos, el jamón es carne cruda, en restaurantes es cada vez más frecuente la elaboración de platos como los tartares, que no dejan de ser pescados o carnes crudos y macerados, en paises como italia está muy extendido el uso de los carpaccios, son láminas muy finas de carne cruda, y en el caso del pescado, la mojama es pescado crudo desecado,

Aunque también vale la pena aclarar el significado de crudo; habrá quien entienda como crudo : A- el alimento consumido tal cual, sin ningún tipo de tratamiento, CRUDO en el sentido más literal de la palabra, sea del tipo que sea, es decir, no podemos decir que el jamón, una carne que ha sido salada y curada durante meses sea lo mismo que una carne recién cortada de un animal vivo y comida tal cual. De modo que existe esa otra terminología en la que se entiende por crudo : B- al alimento que no ha sido tratado con calor, aunque si que ha podido ser tratado de alguna otra manera, ya sea macerado en aceite, limón o vinagre, especiado, desalado, deshidratado, etc.

Pasando al meollo, ¿qué buscamos al comer?, si nuestro objetivo es:

A- aprovechar mejor los nutrientes o en realidad es

B- disfrutar del sabor de los alimentos cocinados, consumirlos calentitos durante el frío invierno y saciarnos con ellos. Y a ésto hay que sumar un factor más,

C- si es posible que consumir los alimentos de uno u otro modo pueda ser beneficioso o perjudicial para nuestra salud. Intentemos valorar estos tres puntos…

Para empezar comenzaremos hablando del profesor Karl Pirlett, médico de la Universidad de Franckfurt (Alemania), que abogaba por cocinar los alimentos, para ello recogió durante años datos de pacientes que mantenían una alimentacion cruda durante años y que sufrían unos síntomas como de envejecimiento, pacientes que, al abandonar este tipo de alimentación, recuperaban la salud.

por otro lado encontramos autores como el doctor Gerson (la terapia Gerson, basada en frutas y verduras crudas y licuadas ha sido utilizada para tratamiento de muchas enfermedades inmunes o para el tratamiento del cancer) o el doctor Bernard Jensen (autor de gran renombre, naturópata, que ha defendido la gran importancia de la alimentación y otros factores para mantener y recuperar la salud y que mantiene que se debe consumir al menos un 60% de alimentos crudos), que abogan por una mayor cantidad de alimento crudo como objetivo para la obtención de una mayor y mejor salud.

Entonces ¿qué sucede?¿está todos equivocados?¿o por el contrario tienen todos razón?, cómo pueden contradecirse tantos estudios y trabajos, y, lo que más nos interesa ¿qué es lo que debemos hacer en realidad con nuestra comida?

Tal vez las respuestas más interesantes las aporte Andreas Moritz en su libro “los secretos eternos de la salud”. El primer planteamiento es sencillo, somos diferentes, no podemos pretender que exista una norma que pueda aplicarse de manera genérica para todo el mundo. Moritz se apoya en el sistema seguido por la medicina ayurvédica, que divide a las personas en tres grandes grupos (o doshas), y entre estos tres grupos nos encontramos todos, lo que significa que debemos empezar aprendiendo más sobre nosotros para saber qué nos beneficia y qué no.

Ejemplos significativos de nuestras diferencias están en detalles como la intolerancia a la lactosa, intolerancia asociada con siglos de hábitos nutricionales que han adaptado los estómagos de estas culturas a determinado alimentos, no así a otros, de modo que entre el 95 y el 100% de los ascendentes asiáticos sufren o pueden sufrir de esta intolerancia, cosa que se complica más aún hoy día al ser nuestra sociedad toda una gran mezcla de razas y genes. Otro ejemplo sería alguna enfermedad, como la anemia falciforme, un tipo de anemia que afecta a personas de raza negra o con antepasados de esta raza. Se han desarrollado diversos sistemas de diagnóstico o tratamiento basados en características genéticas como es el caso de la dieta basada en los grupos sanguineos.

Dejando claro este punto la cosa se complica…. entonces ¿cómo sabemos lo que debemos o podemos comer?

Retomemos los puntos anteriores:

A: si nuestro objetivo es aprovechar mejor los nutrientes: la teoría nos dice que los animales consumen los alimentos crudos, que la naturaleza nos provee de alimentos y que el fuego es un descubrimiento del ser humano, sin embargo la práctica nos enseña que muchos animales necesitan transformar de algún modo los alimentos antes de digerirlos y asimilarlos, que las vacas cuentan con varios estómagos, de manera que algunos alimentos sean transformados antes de ser definitivamente digeridos, o que las aves cuentan con un órgano previo al estomago, el buche, que también transfoma ese alimento previo a su digestión.

El caso más corriente usado para nosotros está en el huevo, considerado un alimento con todos (o casi todos) los aminoácidos requeridos para la formación de proteinas. Ya de pequeño yo me planteaba cual sería la mejor manera de comérme un huevo, la teoría me daba a entender que lo ideal era comerlo crudo, y de hecho ¿cuantas veces hemos visto a deportistas consumiendo huevos crudos en algo así como preparados de proteinas? (en la película de Rocky ya salía el boxeador hincándose un batido con huevos crudos y noséquéporqueríasmás) sin embargo la práctica (y los estudios de algunos especialistas (Evenepoel y otros – 1999)) demuestra que no es así, al parecer si consumimos un huevo crudo consumimos entre el 55 y 65% de sus proteínas presentes, mientras que si se cocina (el término científico es “desnaturalización”, pero prefiero prescindir del término en este artículo) se llega a asimilar hasta el 94% de esas proteinas.

La razón de esa poca asimilación es doble, la primera es que las proteinas presentes en la clara del huevo son una proteinas que se enrollan formando algo así como una bola, es decir, tienen forma de bolitas como si de minúsculos ovillos de lana enrollados fuesen, de manera que a la hora de asimilarlas las enzimas estomacales no pueden desenrrollar y deshacer fácilmente esas proteinas, mientras que si se calientan nuestro ovillo se desenrolla y es mucho más fácil de deshacer y asimilar. Por otro lado existe una sustancia capaz de inactivar la acción de algunas enzimas, con lo que la digestión es aún más dificil, además cuenta con otras sustancias, como es la avidina,lo que se conoce como un “antinutriente”, que dificultará también la absorción de algunas vitaminas.

La conclusión es que, como con todo, debemos saber qué alimentos podemos consumir crudos y cuales no, con cuales se pierden nutrientes al cocinarlos y cuales facilitan una mayor absorción de estos. En muchos casos los sabemos solo con verlos, es decir, comer carne cruda es como comer un chicle incomible (aunque también existen muchas maneras de comerla sin tener que realizar un proceso térmico), o ¿quién es capaz de comerse una aceituna o un altramuz sin tratar previamente?, por sí solos son alimentos incomibles y puede que hasta tóxicos, sabemos que requieren una serie de tratamientos previos a su digestión.

En principio la norma nos enseña que prácticamente todas las frutas debidamente maduradas pueden consumirse crudas, así como frutos secos y unos pocos alimentos más, en cuanto a las verduras, Andreas Moritz, en su libro “los secretos eternos de la salud” nos explica que las plantas, como cualquier organismo vivo, cuentan con mecanismos para autoprotegerse, anticuerpos y sustancias tóxicas que pueden ser perjudiciales para otros seres, es por ello que las verduras cultivadas hoy día sean variedades más digestibles/digeribles (ambos términos son correctos) para nosotros, bien porque nuestro cuerpo está capacitado para asimilar posibles sustancias nocivas o porque estas plantas ya no contienen esas sustancias.Por todo ello también cocinamos los alimentos, para inactivar esas sustancias o para facilitar su mejor digestibilidad y con ella un, teóricamente, mejor aprovechamiento de sus nutrientes.

Sin embargo, con el tratamiento térmico se pierden la mayor parte de las enzimas presentes en estos alimentos, sustancias que también ejercen una acción nutritiva muy importante y que no debemos olvidar. Un caso especialmente interesante y que no me canso de repetir es el estudio de los gatos de Pottenger (http://blog.casapia.com/porque-los-alimentos-crudos-son-preferibles-a-los-cocidos-cuestion-de-enzimas/ ) pero que no me pararé a contar en este texto por su longitud. La cuestión más básica está en que si cocinamos todos los alimentos que consumimos estamos privándolos totalmente de enzimas y estas sustancias son IMPRESCINDIBLES para la buena digestión y para la vida.

La conclusión a todo esto es: llevar un reparto equilibrado de alimentos crudos y cocinados en nuestra dieta, y como detalle importante, comenzar cada comida con algún alimento crudo, tal vez una ensalada o puede que una fruta al menos 15 o 20 minutos antes de empezar a comer, y así también podemos olvidarnos de tomar frutas después de comer, un hábito poco recomendable.

Aunque también cabe plantearse si hay unos alimentos adecuados para unas especies y otros para otras, igual que sabemos que los carnívoros comen carne y los rumiantes hierbas.

B- disfrutar del sabor de los alimentos cocinados, consumirlos calentitos durante el frío invierno y saciarnos con ellos. Es un detalle interesante, si alguien sabe lo que es la reacción de Maillard, sabrá que es la responsable de ese aroma tan apetitoso que podemos oler cuando se hornea un pan o se prepara una carne a la brasa.

La reacción de maillard son una serie de reacciones químicas que se producen en los alimentos cuando se tuestan o se hornean, que estudiaba en la facultad y que al parecer provoca una sensación casi adictiva, al transformarse algunos nutrientes provocando esos aromas tan estimulantes. Esta reacción colorea los alimentos y modifica no solo el olor sino también el sabor en los alimentos. Algunos ejemplos de esta reacción son:

  • El color tostado del exterior de las galletas genera un sabor característico.

  • El caramelo elaborado con nata, mantequilla y azúcar, también llamado toffee.

  • Es la causante del color marrón en el pan al ser tostado.

  • El color de alimentos como la cerveza, el café o el sirope.

  • El sabor de la carne asada cuando se empieza a oscurecer.

  • El color del dulce de leche, obtenido al calentar la leche con el azúcar.

Bueno, pues “algo tan rico, como decían en un anuncio, no puede ser bueno”.

En fín, a mí ese misterioso proceso químico me parece un milagro, pero la cuestión es que por un lado hace que nos apetezca más comer los alimentos y por otro lado ¿a quién le gusta comer la comida fría en invierno?, con lo rica que resulta una sopa calentita por la noche (bueno, al menos a mí me encanta), ya no es cuestión de que sea más o menos saludable sino de cómo lo agradece el cuerpo.

Aquí la cuestión está en que son bastantes los autores que mantienen que, después de más de…¿30 siglo? (posiblemente mucho más), nuestro aparato digestivo está bien adaptado al consumo de alimentos elaborados, de eso seguramente no haya demasiadas dudas, otra cosa es si esos alimentos cocinados son igual de buenos/beneficiosos/aprovechables que si se consumiesen crudos.

Entonces habría que preguntar a un “crudivegano” cómo se alimenta en invierno, porque debe ser muy duro para una persona que no cocine los alimentos las épocas de frío. Pero tampoco debemos despreciar el que haya cientos de alimentos que no necesiten ser tratados (ni cocinados ni calentados ni nada) para ser exquisitos en su estado más natural, desde los frutos secos hasta las frutas pasando por muchas verduras, y que los preferimos especialmente crudos cuando llega el invierno. Todo esto debe plantearnos el que hay alimentos que realmente son más apetecibles cocinados y que existen otros que cocinarlos es como echarlos a perder, pero que existen otros criterios, como las estaciones, que nos piden alimentos calentitos en invierno y frescos en verano, o como los estados de salud, donde no podemos consumir determinados alimentos cuando nos encontramos enfermos de algunas dolencias. Y esto último es lo que me lleva al último punto….

C- si es posible que consumir los alimentos de uno u otro modo pueda ser beneficioso o perjudicial para nuestra salud.

Leo un sorprendente artículo sobre un hombre que no puede comer la mayor parte de los alimentos, el artículo ( http://www.vice.com/es/read/este-tio-solo-ha-comido-carne-cruda-durante-los-ultimos-cinco-anos ) me parece de lo más sorprendente, la cuestión para mí es descubrir que este hombre ha tenido que buscar el modo de poder llevar una vida normal en un mundo como éste en que vivimos, y lo ha hecho a base de alimentarse de manera exclusiva con carne cruda. ¿sorprendente?¿porqué?, lo sorprendente es que no nos hayamos muerto ya hoy día con la cantidad de basura que comemos y que sin embargo eso no nos parezca raro.

En contraposición (¿o no?) encontramos artículos ( relacionables con el profesor Pirlett antes citado) como el caso de una chica vegana por más de tres años que acaba dejando su dieta por cuestiones de salud (http://www.pierdagrasaabdominal.com/vegana-confiesa-problemas-salud.html), aunque también habría que ver si su transición fué realmente correcta.

Y aquí es donde toca hablar del experimento de Pottenger

Existen infinidad de artículos donde se habla del extraordinario experimento de los gatos de Pottenger, pero la mayoría lo hacen como una crítica contra la leche, como diciendo: la leche es mala, aunque en realidad no es eso lo que enseña el experimento…

” Entre 1932 y 1942, el Dr. Francis M. Pottenger realizó un estudio de 10 años de duración sobre los efectos relativos de una dieta de alimentos tratados térmicamente y otra con alimentos crudos en una población de 900 gatos. En este estudio, el Dr. Pottenger simplemente controló el alimento que consumían los gatos, dividiéndolos en 4 grupos.

El grupo original se alimentó con leche cruda, sin pasteurizar, aceite de hígado de bacalao y desechos de carne cocinada. Los otros dos grupos se alimentaron con carne sin cocinar/leche pasteurizada y con carne cocinada/leche pasteurizada respectivamente. El cuarto grupo se alimentó con carne cruda sin cocinar y leche cruda sin pasteurizar.

Los gatos alimentados con leche naturalcruda evolucionaron bien, manteniéndose sanos, activos y alerta durante toda su vida, pero los alimentados con leche pasteurizada pronto se volvieron inquietos, confusos y sumamente vulnerables a un gran número de enfermedades degenerativas crónicas que normalmente se relacionan con el ser humano: enfermedades cardiacas, afecciones renales y tiroideas, problemas respiratorios, pérdida de dientes, fragilidad ósea, inflamación hepática, etc.

Pero lo que más le llamó la atención al Dr. Pottenger fue lo que les sucedía a la segunda y tercera generaciones.

Los primeros descendientes del grupo de la leche pasteurizada nacieron todos con mala dentadura y huesos pequeños y débiles, síntomas evidentes de una deficiencia de calcio que indicaban a su vez una mala absorción del calcio de la leche pasteurizada. Mientras, los descendientes del grupo de la leche al natural nacieron tan sanos como sus progenitores.

Muchos de los gatitos de la tercera generación del grupo pasteurizado nacieron muertos, y los que sobrevivieron eran todos estériles e incapaces de reproducirse.

El experimento debió terminar ahí porque no hubo una cuarta generación de gatos alimentados con leche pasteurizada, aunque el grupo de la leche natural siguió reproduciéndose y criando indefinidamente. 

A pesar de todas estas pruebas científicas a favor de la leche cruda y contra la leche pasteurizada, en la actualidad está prohibida la venta de leche al natural al consumidor en casi todos los estados unidos norteamericanos y en España dejó de comercializarse hace como una década para , al parecer, volver a comercializarse (aquella leche en bolsa que recordarán muchas madres y abuelas) de nuevo hoy día en algunos lugares.

Para la industria lechera resulta mucho más rentable pasteurizar la leche a fin de alargar su tiempo de vida en el comercio, aunque esta leche desnaturalizada no haga ningún bien en absoluto a la salud humana.  

Sólo hicieron falta tres generaciones para que los gatos del Dr. Pottenger alimentados con leche pasteurizada se volvieran estériles y extremadamente frágiles. Y éste es el número aproximado de generaciones que europeos, australianos y norteamericanos llevamos alimentándonos con leche pasteurizada.”

Bien, llegados a este punto, donde, como ya indiqué, el experimento no era a base de leche sino de leche y carne crudos o cocinados, con ésto quiero decir que tal vez en muchos casos tenemos más opción a enfermar por el hecho de cocinar día tras día nuestro alimento, al matar elementos de estos alimentos que desconocemos, como las enzimas y muchas vitaminas.

Los alimentos en conserva son llamados por mucha gente “alimentos MUERTOS” pero no porque los alimentos hayan sido “matados” literalmente, sino porque muchas de sus propiedades, de sus enzimas, sus vitaminas, sus antioxidantes y sabediosquemás, se han perdido por el camino, por haber sido tratados con calor, por haberse oxidado, etc.

Es aquí donde se presente el principal quid de este artículo, ¿es saludable cocinar los alimentos?, bueno, tampoco es lo mismo prepararse unas judías verdes al vapor que comerse un filete negro de tanta brasa, pero lo primordial no está tanto en que cocinemos los alimentos, de hecho hemos visto que en el caso del huevo era mejor cocinarlo, y el cocinar una carne facilita el podérnosla comer, no es como comer chicle-carne cruda, pero si todo lo que comemos tenemos que pasarlo por el microondas o churruscarlo o somos incapaces de comer alimentos crudos con cierta frecuencia, como una buena ensalada y frutas con una buena frecuencia, entonces tal vez si que estemos perjudicando a nuestra salud.

Aquí nadie dijo que la leche fuese mala, se dijo que la leche PASTEURIZADA es mala, y eso no es igual, tal vez consumir un vaso de leche todos los dias sea algo estupendo (aunque yo tampoco lo haría, o al menos no todos los días) y hasta beneficioso, PERO siempre que tuviesemos la garantía de que esa leche es buena, es cruda, es natural, sin tratamientos químicos (por hormonas o antibióticos dados a las vacas), ni físicos (me retracto, una cocción siempre es aconsejable) como pasteurización u homogeneización, pero es que esa es la parte dificil, porque nadie nos protege frente a la MIERDA INDUSTRIAL, porque a la industria (y a los lobbies que hay detrás) no le interesa tanto la salud como sus beneficios económicos, de modo que debemos buscar por nuestra cuenta esos cauces que nos garanticen que lo que comemos es sano, lo de que esté cocinado o no, de eso ya podremos preocuparnos después.

Alimentación para dolencias asociadas al embarazo (1ªparte?)

Antes que nada deseo remarcar una cosa que procuraré escribir a partir de ahora en mis textos: cuando se habla de un determinado estado, llámese embarazo, se puede hablar de alimentación como:

A) la dieta más adecuada para llevar una alimentación saludable tanto para la madre como para el feto o bien se puede considerar la alimentación como
B) un recurso adicional para ayudar a la madre a superar determinados problemas que pueden ocurrir durante el embarazo.

Estas dos situaciones no son lo mismo, una es algo así como la alimentación básica la otra sería más como la alimentación terapéutica, es decir, orientada a la curación de una dolencia.
Situaciones como este doble rasero de valorar la alimentación se presentan para muy diversas situaciones, no es lo mismo una dieta de mantenimiento para un diabético que una dieta para un diabético cuyo objetivo sea tratar esa dolencia.

Una vez aclarado esto solo queda decir que mi objetivo será siempre el segundo, es decir, el de buscar respuestas a una dolencia o enfermedad para tratarla desde la alimentación.

A lo largo del embarazo es frecuente que sucedan toda una serie de cambios fisiológicos en la madre que pueden llevarla a sufrir las más variadas dolencias, desde las típicas náuseas matutinas hasta la frecuentísima anemia, pasando por infecciones urinarias o vaginales, diabetes gestacional, preeclampsia (hipertensión durante el embarazo), varices, etc, o también se deben valorar situaciones que puedan provocar futuras alteraciones en el bebé, tales como la espina bífida, el síndrome de Down, etc.

Algunas de estas situaciones pueden ser enfrentadas de una forma natural y fácil de llevar gracias a la alimentación o al recurso frecuente de remedios naturales.

El más frecuente e indeseable para todas las madres y especialmente primerizas son las dichosas náuseas matutinas, hoy día existen algunos medicamentos y preparados de herboristería destinados a este fín, la principal característica de casi todos ellos: caros, muy caros, y en el caso de uno de ellos lo único que han hecho ha sido recurrir al típico remedio de toda la vida, una raiz que podemos encontrar en muchos hipermercados y algunos mercados, el jengibre, en infusión o añadido rallado a los alimentos, el jengibre lo podemos encontrar también en caramelos y galletas, y de hecho uno de los remedios caseros para la náuseas es la de desayunar pan o galletas sin levantarse de la cama, al parecer ello ayuda a que el estómago se asiente en ayunas, pues si es un par de galletas de jengibre, supongo que aún mejor. (no prometo milagros pero seguro que la mejoría se notará)

El caso de la anemia es una de las características que llevó a que se estudiaran suplementos vitamínicos especialmente pensados para mujeres embarazadas, ya que se comprobó la importancia del hierro, y posteriormente se vió la necesidad del ácido fólico para evitar algunas deformaciones en el feto, así se llegaron a ver hasta un total de 4 o 5 sustancias, entre vitaminas y minerales, de especial necesidad en la madre embarazada. Sin duda estos suplementos son la forma más sencilla de aportar todos esos suplementos de golpe, lo que resulta cómodo, sin quebraderos de cabeza y, vistos los resultados, me atrevería a decir que hasta baratos, a pesar de lo que cuestan; de todos modos siempre cabe la opción de una buena alimentación que asegure el aporte de estos suplementos en la dieta diaria. Es por ello que al menos desee hablar de los elementos más básicos en este campo, comenzando por el hierro.tripa irene 2

Hierro
El hierro es, junto con el ácido fólico y detrás de éste, el nutriente que mayores requerimientos presenta en la gestación. Hay que tener en cuenta que existen distintos tipos de anemias y que los tres elementos más importantes para ayudar a tratarlas son el hierro, el ácido fólico y también la vitamina B12.
Combinar los alimentos ricos en hierro con vitamina C aumenta la absorción del hierro.
Fuentes de hierro: Carne de ternera, visceras, sardinas, yema de huevo, fruta seca (especialmente los higos, las ciruelas y los albaricoques), almendras, levadura de cerveza, cacao, pan integral, germinados, remolacha, brécol, verduras de hoja verde y algas. Hay preparados elaborados con muchas hierbas y frutas, como el floradix, que es una maravilla, sin derivados de origen animal.
Uno de los inconvenientes del hierro suele ser que provoca estreñimiento, de modo que hace necesario el combinarlo con alimentos ricos en fibra para garantizar un buen tránsito.
Ácido fólico
El elevado crecimiento que conlleva el desarrollo fetal exige un gran suplemento de esta vitamina para la síntesis de ADN y su consumo previene de malformaciones en el bebé (espina bífida).
Fuentes de ácido fólico: se encuentra en casi todos los alimentos independientemente de su procedencia, animal o vegetal. Los alimentos más ricos en ácido fólico son: levadura de cerveza, verdura de hoja oscura (acelgas, y escarola), legumbres, cereales integrales y germinados, ostras, salmón, mejillones, fresas y fresones, avellanas y almendras. También en carnes e hígado.
De modo que si queremos garantizar un buen suministro de estos dos elementos debemos recurrir sobre todo a la carne o sus vísceras (hígado especialmente) o podemos recurrir a la levadura de cerveza, todos esos alimentos, además, cuentan con cantidades suficientes de vitamina B12.
Un detalle de interés es que un excesivo cocinado provoca la pérdida tanto del ácido fólico como de la vitamina B12, y ya que hablo de cocinado, el uso de utensilios de hierro colado para cocinar también aporta un suplemento extra de hierro en nuestros alimentos, liberado de los mismos recipientes.
Yodo
Es otro mineral habitualmente prescrito por el médico, su función: ayuda a que los órganos del feto, en especial el cerebro, maduren y crezcan adecuadamente.
La mejores fuentes de yodo son las de origen marino: pescados, crustáceos y algas. Tampoco sabría si recomendar la sal yodada, ya que pienso que la sal marina ya lleva yodo además de un montón de oligoelementos.

Si nos planteamos el caso de infecciones urinarias, que pueden suceder con cierta frecuencia en algunas embarazadas, lo más fastidioso es tener que recurrir al uso de antibióticos, especialmente si nuestro objetivo es el de evitar el uso de medicamentos durante el embarazo, en tales casos tenemos varias opciones, la primera, sin duda, es prevenir, lo que se hace disfrutando del consumo más o menos frecuente de arándanos o de zumo de arándano, una baya que evita el que las bacterias puedan fijarse a la vagina. A todo esto añadir una buena cantidad de líquido a beber todos los días y otra buena cantidad de vitamina C, ya sea a base de cítricos (limón, kiwi, naranjas, en general todas las frutas y verduras contienen vitamina C, pero los cítricos son los más ricos en ella) o con algún suplemento. Si el caso es que ya tenemos la infección siempre podremos probar tomando ajo crudo o en bebida caliente, y añadir a nuestra dieta yogur natural, que alivia los síntomas y previene ante recaidas. Incluso hay quienes lo aplican directamente abajo en vez de ingerirlo.
Para el caso de la diabetes gestacional tal vez sí que sea un buena opción las propuestas de Weston Price, un dentista americano ya fallecido desde cuya fundación proclaman las bondades de las grasas animales (mantequilla, manteca, tocino, etc), recomendando la eliminación de alimentos elaborados, generalmente ricos en las criticadas grasas trans (y con razón), pero creo que se pasan un poco con su idea del consumo de grasas, la cuestión es que para el caso de una mujer embarazada consumir grasas animales (siempre que sean de buena calidad) significa consumir gran cantidad de ácidos grasos y colesterol, lo que ayuda a la formación de las nuevas células del futuro bebé, lo quees estupendo, y además vitaminas liposolubles como las vitaminas A y D, presentes en las grasas e imprescindibles para el desarrollo del feto. De esta manera, si se consumen grasas, se eliminan o reducen al mínimo los carbohidratos rápidos (azúcar, galletas, dulces, pan, pasta, patatas e incluso cereales refinados) y se consumen más verduras, la necesidad de carbohidratos está cubierta y la de energía y otros nutrientes también. Un detalle importante tal vez sea el de la fruta, que debería consumirse preferiblemente sola, no abusar de ella, por sus carbohidratos, y nunca en zumos, ya que su absorción sería aún mayor.
Siguiendo con las propuestas de la fundación Weston Price, si se recomienda a la madre el consumo diario de una cucharada sopera de aceite de hígado de bacalao supondría la cantidad diaria recomendable de vitaminas A y D, además de Omega 3 y 6, todos ellos fundamentales para el bebé.
La otra recomendación habitual, la propuesta médica tradicional, es la de hacer 5 o 6 comidas a lo largo del día, de manera que los requerimientos nutricionales estén más repartidos y siempre cubiertos, en mi opinión es también una buena sugerencia, pero siempre controlando el no abusar de lo que antes llamé los carbohidratos rápidos. Para este caso el desayuno es especialmente importante pues los niveles de azúcar estará más descompensados por todas las horas transcurridas durante el sueño.
Pero ¿cómo saber que puedo estar sufriendo una diabetes gestacional?, en principio, si cuentas con un médico que te haga un seguimiento, te harán pruebas de sangre para saber que ésto no sucede, pero de todos modos existen síntomas habituales que pueden darte alguna pista de que hay un problema: cansancio, infecciones vaginales frecuentes, mucha sed y ganas de orinar más frecuentes, pérdida de peso a pesar de que aumente el apetito y otras más habituales como fatiga, visión borrosa o esa sensación de temblor que entra cuando uno se pasa demasiado tiempo sin comer.

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El caso de la preeclampsia, (toxemia o hipertensión inducida por el embarazo), caracterizada por provocar tensión alta y retención de líquidos, y que comienza a aparecer durante la segunda mitad del embarazo, a pesar de ser una situación complicación rara durante el embarazo, se puede tratar básicamente tratándola como una hipertensión, siguiendo recomendaciones habituales, como la de beber mucho líquido (si es considerada una toxemia, el agua ayudará a eliminar las toxinas a través del riñón), preferiblemente que sea agua baja en sales, yo muchas veces recomiendo la marca aquarel por ser un agua de manantial que, además, ha sido filtrada, pero cualquier agua filtrada, desmineralizada o incluso el consumir agua destilada a lo largo de un día entero (solo un día) ayudará a aportar líquido al organismo para que pueda diluir y eliminar el exceso de toxinas. También la sal, yo siempre insisto en que el problema no es la sal, es el sodio que llevan los alimentos, debemos pensar que todos los alimentos llevan sodio, pero aparte los elaborados llevan un extra de sodio, alimentos como los embutidos y el jamón, los encurtidos (aceitunas, pepinillos, etc), las patatas fritas, etc, etc, a lo que hay que añadir que los aditivos que llevan los alimentos preparados también llevan sodio: si hablamos de glutamato, en realidad solemos hablar de glutamato de sodio, si es citrato, será citrato de sodio, etc, etc, incluso las bebida carbonatadas, es decir, los refrescos (colas, gaseosas, etc) lleban bicarbonato de sodio, las pastillas efervescentes funcionan a base de sales que también suben la tensión, y así podría tirarme el día. Hay que aprender a medir todo ese sodio que, inconscientemente, nos vamos tomando. Y añadiré una sola recomendación: infusiones (aunque también lo hay en cápsulas para quien no les guste) de olivo y espino blanco y comer ajo crudo, el ajo crudo ayuda a mejorar la circulación, previene calambres y mejora problemas de varices y de hemorroides entre otras cosas), estos tres elementos unidos, cada cual con su propio mecanismo de acción, ayudan de manera natural a regular la tensión sanguínea.

Con todo lo descrito solo quería mostrar una pequeña ayuda que podemos aportar al embarazo a través de la alimentación, aún existen otras muchas dolencias y problemas, bien provocados por los cambios hormonales o por los requerimientos que esta etapa de la vida pueden conllevar así como también existen muchos remedios y tratamientos naturales a los que podemos recurrir sin necesidad de recurrir a los medicamentos o incluso al médico.

Si me mandáis sugerencias o me comentais casos particulares haré por escribir una segunda parte recopilando algunas otras de estas situaciones provocadas por el embarazo. Un abrazo a todas/todos.

 

¿Cuales son los efectos de los hornos microondas en la salud humana?

primeros microondas

Cuando hace más de 20 años encontré por casualidad en una librería un libro de Jean Carper llamado “una farmacia en tu despensa” (que yo sepa ya descatalogado, pero que ha seguido con otros libros aún mejores del autor) no solo imaginé que reconduciría mi vida sino que realmente encontré algo que me apasionó.

Jean Carper, a través de la recopilación de investigaciones científicas llevadas a cabo en cientos de hospitales y universidades justificaba cómo muchos alimentos ayudan no solo a mejorar nuestra salud sino también a curar muchas dolencias, sin necesidad de recurrir a pastillas ni remedios de herbolario.

Desde entonces he recogido mucha información y conocimientos sobre este mismo campo y es lo que intento e intentaré desarrollar a través de los artículos en este blog. Mucha información ni siquiera es mía, tan solo ha sido copiada de otras páginas web con intereses similares a los míos o de libros sobre el tema, pero para mí la cuestión más importante es la de poder acercar a todos una información más que interesante que tal vez jamás habríais conocido si la hubieseis buscado por otros cauces.

Con este objeto tomo un tema de gran interés para mí por la controversia que genera en mucha gente y por las consecuencias de su uso para la salud, el uso del microondas:

Aunque uno de los efectos más significativos comprobados por los hornos microondas es el daño molecular sufrido por los alimentos, efecto cuyas consecuencias sobre nuestra salud es más difícil de justificar, al parecer se producen cambios en la sangre y en el sistema inmunológico, lo que haré en este artículo será recoger dos experimentos de lo más significativo, uno realizado por una chica, estudiante americana, que presentó en una feria de ciencias, y otro realizado por un científico alemán valorando el efecto de diversos métodos de elaboración de alimentos, entre ellos el uso del microondas.

El caso del proyecto de ciencias de Arielle Reynolds, de Knoxville, Tennessee, es el siguiente:

En él, ella tomó agua filtrada y la dividió en dos partes. La primera parte la calentó a ebullición en una olla en la cocina, y la segunda parte la calentó a ebullición en un horno de microondas.

Después de enfriar el agua, la utilizó para regar dos plantas idénticas para ver si no habría ninguna diferencia en el crecimiento entre el agua hervida normal y el agua hervida en un horno microondas. Pensaba que la estructura o la energía del agua podía alterarse por las microondas.

Al final resultó que, incluso ella se sorprendió de la diferencia.

Así que la posible conclusión era si el agua de microondas mata las plantas, sin duda también podría afectar la salud de la gente. Es fácil hacer esta prueba y, además, animo a todo el mundo a hacer un experimento similar y que cuente los resultados.

Siguiendo con la segunda investigación, realizada por Hans Hertel, el primer científico en concebir y llevar a cabo un estudio de calidad en los efectos del microondas sobre los nutrientes en la sangre y la fisiología de los seres humanos. Trabajando con Bernard H. Blanc del Instituto Federal de Tecnología Suizo y el Instituto Universitario de Bioquímica, Hertel no sólo concibió el estudio y lo llevó a cabo, él fue uno de los ocho participantes. El experimento total tenía algunas de las características del estudio en gatos de Pottenger, que prometo contar en un próximo blog, sólo que ahora los objetos de la prueba eran seres humanos, el tiempo del experimento era más corto y una nueva forma de cocinar fue probada.

Publicó los resultados de este estudio en la Search for Health en la Primavera de 1992, pero tuvo una serie de inconvenientes de los que ya hablaremos más adelante.

El experimento: en intervalos de dos a cinco días, los voluntarios en el estudio recibieron una de las variantes de comida con estómago vacío. Las variantes de comida eran:

1) la leche cruda de una granja biológica
2) la misma leche cocinada convencionalmente
3) leche pasteurizada de Intermilk Berna
4) la misma leches cruda cocinada en un horno microondas
5) verduras crudas de una granja orgánica

6) las mismas verduras cocinadas convencionalmente
7) las mismas verduras congeladas y descongeladas en microondas
y 8) las mismas verduras cocinadas en el horno microondas

Una vez los voluntarios fueron aislados en el hotel, la prueba comenzó. Las muestras de sangres se tomaron inmediatamente a cada voluntario antes de comer. Luego se tomaron muestras de sangre a intervalos definidos después de comer o beber las verduras o leche arriba descritas.

Se descubrieron cambios significativos en las muestras de sangre de los intervalos siguientes a haber consumido alimentos cocidos en horno microondas. Estos cambios incluían una disminución en todos los valores de hemoglobina y colesterol, especialmente la relación de los valores HDL (colesterol bueno) y LDL (colesterol malo). Los linfocitos (células blancas de la sangre) mostraron una disminución a corto plazo más llamativa después de haber consumido alimentos cocinados en microondas que después de haber consumido cualquiera de las otras variantes. Cada uno de estos indicadores señalaba degeneración.

Además de todo esto la relación proporcional que comprobó entre la intensidad de microondas y los efectos consecuentes llevó al Dr. Hertel a la conclusión de que estas energías derivadas podían, de hecho, pasar al hombre inductivamente al comer alimentos cocidos con microondas.

Según el Dr. Hertel:

“Los leucocitos son en muchas ocasiones signos de efectos patogénicos en el sistema orgánico, como por ejemplo envenenamiento y daño celular.
El incremento de leucocitos con los alimentos cocinados con microondas fue más pronunciado que con el resto de variantes. Al parecer, estos incrementos fueron totalmente ocasionados por consumir sustancias expuestas a la acción del microondas.

La literatura científica sobre los efectos dañinos de la radiación directa de microondas sobre sistemas vivos es extensa. Por lo tanto, es sorprendente tomar conciencia del poco esfuerzo que se ha puesto en reemplazar esta técnica perjudicial de microondas con tecnología más acorde a nuestra naturaleza.
No hay átomos, moléculas o células de ningún sistema orgánico capaces de soportar semejante poder destructivo y violento durante un período largo de tiempo, ni siquiera a niveles de energía del marco de los milivatios.

De todas las sustancias naturales – que son polares – el oxígeno de las moléculas de agua son las que reaccionan con más sensibilidad. Así es como se genera calor al cocinar en microondas, por fricción violenta en moléculas de agua.

Las estructuras moleculares se separan, las moléculas se deforman por acción de la fuerza, llamado isomerismo estructural, y por lo tanto su calidad queda dañada. Al contrario que en los métodos convencionales de cocción en los que el calor se transfiere por convección de fuera a dentro. La cocción por microondas empieza desde dentro de las células y moléculas donde hay agua y allí la energía se transforma en calor por fricción.
Además de los efectos del calor por fricción violeta, a los que se llama efectos térmicos, también están los efectos atérmicos que casi nunca se han tomado en cuenta. Estos efectos atérmicos no son medibles de momento, pero también pueden deformar las estructuras de las moléculas y tener consecuencias cualitativas.

Por ejemplo, el debilitamiento de las membranas celulares por microondas se usan en el campo de la tecnología de alteración genética. Debido a la fuerza involucrada, las células se rompen, neutralizando de esta forma su potencial eléctrico, es decir la propia vida de la célula, entre la parte externa y la interna de las membranas de la misma. Las células dañadas son presa fácil para los virus, hongos y otros microorganismos. Los mecanismos naturales de reparación se suprimen y se obliga a las células a adaptarse a un estado de emergencia energética: ellas cambian de la respiración aeróbica a la respiración anaeróbica. En lugar de producir agua y anhídrido carbónico, produce peróxido de hidrógeno y monóxido de carbono.” lo descrito es solo una selección del escrito expuesto por Hertel.

Retomando el caso de la publicación de sus resultados vemos las sorprendentes repercusiones, que cito básicamente por justificar cómo, a la hora de llegar al ciudadano de a pie, la información llega lentamente y a cuentagotas cuando se trata de una cuestión científica o médica de interés pero la velocidad con que llega cuando es de interés comercial es extraordinaria, baste con ver la velocidad vertiginosa con que llega a nuestras manos la tecnología hoy día, una de las principales fuentes de ingresos de la industria hoy día….

Tras publicarse los resultados de los estudios realizados por Hertel en 1992, en ese mismo año, no sé cuantos meses después, la asociación suiza de comerciantes de aparatos eléctricos para los hogares y la industria (conocida como FEA) denuncia a Hertel y a Blanc y fuerzan al presidente de nosequétribunal a condenarlos de competencia desleal (?) en1993, según las leyes suizas, y a emitir una “orden de mordaza” contra los dos investigadores y se les prohíbe publicar sus resultados. Blanc se desliga de la investigación bastante asustado al parecer (por lo visto amenazado y temeroso por su familia) pero Hertel sigue adelante, negándose a cumplir con la prohibición.

El 25 de agosto de 1998 la decisión jurídica fue revertida por una sentencia dictada en Estrasburgo, Austria,. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos, sostuvo que la decisión tomada en 1993, constituía una violación de los derechos del Dr. Hertel, indicando también que la orden de silencio librada por el Tribunal Suizo contra el Dr. Hertel, en la que se le prohibía declarar que los hornos microondas eran peligrosos para la salud humana, era contraria al derecho de libertad de expresión.

No es necesario decir que, desde el día en que los microondas se ponen en el mercado hasta hoy día bastantes industrias han hecho caja suficiente como para despreocuparse si hoy los gobiernos deciden que los microondas son perjudiciales para la salud y, naturalmente, habrá mucha gente que seguirá utilizando estos electrodoméstticos, les digan lo que les digan. Yo, por mi parte, reconozco que el microondas resulta un artilugio de gran comodidad, sin embargo prefiero encender mi hornillo para calentarme agua antes que utilizarlo. En mi casa nunca hubo uno, pero sí lo tienen mis padres. Son cosas de la cultura, del mercado y de tantos otros factores que poco importa que se diga en las noticias que no es saludable.

Sin embargo es curioso que estemos hablando de 1992 a 1998 cuando en realidad la Unión Soviética ya realizó mucho antes estudios de investigación sobre los efectos biológicos de los microondas y ACABARON POR PROHIBIR SU USO EN 1976, y emitieron una alerta internacional sobre los riesgos de salud, tanto ambiental como biológica de éstos y otros dispositivos de frecuencia similares (en el caso supongo que se refiere a los móviles y a la televisión).

Del estudio llevado a cabo, donde se agrupan los múltiples efectos en tres categorías (efectos que producen cancer, efectos de destrucción de los nutrientes en los alimentos y efectos biológicos de la exposición), se recogen hasta 28 indicaciones de las que se desprende que el uso de aparatos de microondas es definitivamente no recomendable.

Yo he podido leer infinidad de efectos secundarios, algunos lógicos, otros incomprensibles para el ciudadano de a pie, pero en lo relativo a los alimentos creo que vale la pena destacar tres:

1.- la formación, por transformación de los alimentos, de compuestos nocivos para la salud, que pueden ser cancerígenos, carcinogénicos o sencillamente tóxicos.

2.- la formación de radicales libres, responsables de el envejecimiento, la bajada de nuestras defensas, etc

y 3.- la disminución del valor nutritivo de los alimentos al destruir muchos de sus nutrientes, sobre todo las vitaminas del complejo B y las vitaminas antioxidantes C y E.

y como los efectos más notables provocados en nuestro organismo.

1.- trastornos varios en el sistema linfático, fundamental para la correcta eliminación de toxinas acumuladas en nuestro cuerpo

2.- el aumento de tasas de cáncer de estómago y de intestino, más que demostradas

y 3.- la obvia caida de nuestras defensas, al debilitarse nuestro sistema inmunológico.

Menudo tostón que he escrito solo para decir que el microondas es malo. En realidad me dejo en el tintero un montón de cosas, pero creo que ya es suficiente por un día, espero no haberos deprimido demasiado. Un saludo.

EL AUTOENGAÑO EN LA SALUD

Escribo este breve texto con la finalidad de convertirlo en un axioma para temas futuros, para que quede como un punto de referencia a la hora de ofrecer soluciones o alternativas a la gente y de que todos tomen mis consejos y sugerencias como lo que deben ser, como pequeñas gotitas en un mar de decisiones, actuaciones y cambios personales para cada un@, para cada persona.

Cualquier sugerencia que yo, lo mismo que cualquier otro, pueda haceros nunca podrá ser más que una sugerencia, y esto tiene varios significados, el primero es que porque yo pueda decir: “prueba a tomar este alimento” o “deja de tomar tal otro”, el hacerlo no podrá pasar de ser una sugerencia ajena, que tú, que cualquiera, puede coger para después tomar la decisión de hacer, y es que la decisión, actuación y cambio que cada uno haga son personales de cada uno, y es que lo mismo que yo no seré el responsable de lo que tú puedas hacer, también lo que tú haces es tomar la acción de hacerte responsable de tus actos y de tomar consciencia de que solo tú mismo puedes cambiar tu vida, ni yo, ni el médico, ni la administración pública tienen esa potestad ni esa capacidad, del mismo modo que si decidimos hacer caso al pie de la letra a otra persona, llámese médico o funcionario, les estamos dando el poder de decidir sobre nosotros, lo que es un error. Somos los dueños únicos y absolutos de nuestras decisiones y nuestros actos. El segundo significado es que el tomar la decisión de hacer caso de una sugerencia no implicará mucho más allá de un pequeño cambio, es decir, porque porque dejemos de comer alimentos enlatados o de freir los alimentos no va a cambiar nuestra vida, puede cambiar un poco, pero solo eso.

Cambiar nuestra vida, modificar nuestros hábitos no solo no es algo que se hace (por lo general) de un día para otro sino que no basta con un pequeño cambio, cosa que, por otra parte, pienso que es estupenda,por supuesto, porque siempre se debe empezar por ahí, por pequeños cambios, pero hace falta tener un plan mucho más ambicioso, es necesario modificar muchos hábitos, muchos pequeños detalles y, más importante, nuestra propia consciencia y nuestro comportamiento, para que algo cambie de verdad en nosotros, si queremos dejar de ser diabéticos o queremos corregir nuestra tensión no se hace porque decidamos dejar de tomar azúcar en el desayuno o pasar a tomar café descafeinado, hace falta mucho más.

Aclarado ésto, lo resumiré en lo siguiente:

1 – NOSOTROS SOMOS LOS ÚNICOS RESPONSABLES DE NUESTRAS ACCIONES

2 – NOSOTROS TENEMOS EL PODER DE TOMAR NUESTRAS DECISIONES, Y SI LE DAMOS A OTROS ESE PODER ESTAREMOS EQUIVOCÁNDONOS y

3 – CAMBIAR HÁBITOS O NUESTRA VIDA SE HACE PASO A PASO PERO NO ES SUFICIENTE CON UN SOLO PEQUEÑO PASO SINO QUE NECESITAREMOS UN MONTÓN DE PASOS PARA HACER CAMINO Y ALCANZAR NUESTROS OBJETIVOS

Con todo esto quiero decir que nadie vaya a creer que porque decida tomar canela para controlar su diabetes o curarse una cistitis a base de arándanos rojos con eso ya está todo arreglado, en el caso de una diabetes sería necesario una actitud completa de cambiar todos los hábitos alimentarios y de ser estricto y tomarse en serio una cambio en la vida, y en el caso de una cistitis, no diré que no puedas curarla hinchándote de beber zumo de arándanos, pero también sería necesario preguntarse porqué sufriste esa cistitis y aprender algunos hábitos que eviten el que puedas volver a sufrir una recaida o a prevenirla.

Confío en que esta explicación no caiga en saco roto porque realmente la alimentación puede cambiar nuestras vidas pero el aprender a saberlo no consiste en decirse: eh! Vamos a hacer lo que diga Gonzalo!, no es ese el camino, el camino incluye seguir un sistema de prueba y ensayo y de observación para decirse uno mismo: es verdad, esto me ayuda, o, al contrario, éste no es el camino correcto, y también de habituación, para convertir en hábito ese pequeño cambio que decidamos tomar. Yo estoy dispuesto a hacer mil sugerencias y aportar lo que sepa y aprenda, pero no soy yo el maestro, el maestro está dentro de cada uno de nosotros, aprendamos de nuestra experiencia y de nuestra observación. Un fuerte abrazo.

NOTA: también debemos ser un poco más incrédulos con los alimentos que nos venden, hay demasiada publicidad engañosa, leer que un producto es “sin azúcar”, “rico en fibra” o “bajo en colesterol” no es algo que vaya a resolver nuestras vidas, y por lo general suele conllevar otros problemas añadidos por detrás que muchas veces no sabemos y que debemos aprender a conocer.

¿QUÉ TIENE LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA CONTRA LA ALIMENTACIÓN?

Bueno, entendámonos antes que nada, posiblemente la industria farmacéutica no tenga nada ni contra la alimentación sana ni contra el uso de las plantas medicinales, de hecho creo que en estos casos es necesario ser más explícito y hablar de los lóbbies de las diversas industrias, no solo de la farmacéutica. Cuando hablo de lobbies hablo de capitalistas especuladores que tienen grandes inversiones en estas industrias y lo que quieren es ganar dinero y si para ello hay que pasar por encima de ciertas cosas, incluso de manera poco ética, pues….

Hoy por hoy, la industria, y no tiene porqué ser solo la farmacéutica, busca el control de determinadas áreas comerciales, y si no al menos el trozo más grande de la tarta, sobre esto no es necesario extenderse más ¿verdad?

Pero ¿qué es lo que hacen para lograr ese objetivo?, ése es el tema del que yo quería hablar.

Comencemos por el modo de asegurarse el control. En el caso de la industria farmacéutica, la manera de lograr el control en determinados sectores es crear algo, un medicamento o un producto, que sea exclusivo y con el que poder ganar dinero seguro. Un ejemplo sería el SIDA, el laboratorio que inventó el primer antiviral que se pudo considerar medianamente efectivo en el mercado pudo ganar una verdadera fortuna por tener un mercado exclusivo para ellos.

En el caso de las plantas la cuestión se hace más complicada, porque un laboratorio no puede patentar una planta, por ley y gracias a Dios, PERO… sí que puede patentar una manipulación genética, es decir, si un laboratorio crea una semilla de maiz modificada que asegura su resistencia frente a determinadas plagas o una mayor productividad, legalmente sí que puede patentarla como de creación propia y su venta será de uso exclusivo. Existen casos legales realmente sorprendentes, por ejemplo, de agricultores que han sufrido una contaminación de algún cultivo vecino de semillas manipuladas genéticamente y ser multado por haberse visto que éstas estaban en su campo, historias completamente surrealistas, y eso dejando a un lado los desconocidos efectos que puedan llevar los OMG (organismos genéticamente modificados).

En el caso de la industria farmacéutica otro caso de lobbies interesante es ese en que logran que determinadas plantas sean prohibidas para su comercialización, a menos que sea por el cauce exclusivo de la farmacia, como ha sucedido, hace ya algunos años, con ciertas plantas laxantes, entre otras. Este cauce es correcto por un lado (no es factible que se comercialize en herboristerías adormidera ni coca, aunque en realidad si que se pueden comprar las semillas de la primera y las hojas de la segunda, sirva ésto solo como ejemplo), sin embargo la cosa se complica cuando plantas con un alto poder terapéutico pero poco arraigadas en España no son autorizadas para su uso habitual (véase la dulce revolución del señor Pamiés y plantas como la Perilla o el Kalanchoe) o de plantas que, aunque con un cierto cuidado, son habituales en nuestros campos y en su uso tradicional, como es el hipérico, una planta que aún es bastante usada en Andalucía, aunque sobre todo para uso tópico, pero que en paises como en Francia, su recogida (yo encuentro esta planta frecuentemente por los bordes de las carreteras) está prohibida por ley ¿y cuánto tardará en ocurrir en España?

La cuestión de todo ésto es que si determinados alimentos no están promovidos o impulsados por una determinada industria o su correspondiente lobby difícilmente podrá llegar de manera fácil al ciudadano de a pie, y más aún antes, cuando no existía internet, lo que significa que ahora todos contamos con una importante herramienta para conocer e informarnos. Ya no necesitamos de esas industrias que buscan el control de ciertos mercados, solo necesitamos encontrar el mejor cauce para alcanzar el producto que necesitamos para disponer de ello. Pero eso no es algo que les intere a esos grandes lobbies, de modo que el camino que les queda para ejercer el poder o el control es a través de leyes o de desacreditar determinados productos (es el caso también peculiar del MSM).

Llegados a este punto entro en el campo alimentación. Algunos alimentos son poderosos medicamentos si sabemos utilizarlos adecuadamente, de hecho en muchas ocasiones la mejor forma de curar una dolencia puede (y debe) ser a través de la alimentación antes que tener que recurrir a los medicamentos, y quien piense lo contrario, quien prefiera intoxicarse con alimentos dañinos y curarse a base de pastillas, en mi modesta opinión, tiene un serio problema.

La cuestión es que el mercado busca la forma de que consumamos sus productos antes que los alimentos, nos venden extractos de alcachofa o de valeriana y nos dicen que tendríamos que comernos cien alcachofas o un litro de infusión de raiz de valeriana para conseguir el mismo efecto que una pastillita, bueno, está bien, en ciertos casos puede hasta ser interesante, pero curiosamente si el alimento en cuestión no pueden transformarlo, se ignora hasta tal punto que parece que ya no sirva para nada, la información queda interrumpida u oculta.

Uno de los mejores antibióticos naturales y de los limpiadores de la sangre más efectivos es sin duda el ajo, y basta con comerse un ajo crudo al día para lograr efectos sorprendentes, pero da la casualidad de que el principio activo del ajo, si no está en el propio diente del ajo, se oxida rápidamente y pierde su efectividad, de manera que solo hay una forma de consumirlo, directamente de su “envase original”, o te comes un diente de ajo o nada (bueno, también se recurre al aceite de ajo en perlas, es otra opción), y a los laboratorios eso de vender ajos, sin que vayan en su cajita, con su botecito o con su blister, no les parece muy comercial, con lo que no se le pueden sacar los importantes dividendos que obtiene la poderosa industria farmacéutica.

Y así encontramos que existen cientos y cientos de alimentos con sorprendentes propiedades terapéuticas, y de los que podemos aprender. Pero ¿a quién le interesa eso?, porque eso no deja dinero, no es rentable, ¿curarse comiendo?, ¡que vulgaridad!

De modo que parece que tendremos que ir aprendiendo por nuestra cuenta, porque si la industria alimentaria está metida en alguna promoción de la salud seguro que es porque le interesa, ¿cómo puede pretender vendernos salud Cocacola? Y los anuncios de la leche en la televisión no nos hablan de los posibles efectos perjudiciales de consumir leche durante años.

Dicho ésto, les propongo una cosa, consúltenme por alimentos perjudiciales o beneficiosos para determinadas dolencias y yo haré por informarme y ofrecerles algunas sugerencias, pero siempre, claro, que tengan presente que la salud no se consigue con poner o quitar dos alimentos, que está condicionada por mucho más, por toda una serie de hábitos cotidianos y de factores añadidos, que requieren un esfuerzo, pero que empieza por tomar consciencia de que nosotros somos nuestros primeros médicos, que ni siquiera un médico de pago se preocupará por nuestra salud tanto como nosotros mismos y que ese es el primer paso, las herramientas ya iremos poniéndolas poco a poco…

y recuerden, el poder real, al menos en lo que a la salud se refiere, no está en manos de las industrias ni de los médicos, el poder es nuestro, y de nosotros depende que siga siendo nuestro o que lo dejemos en manos de otros, nosotros tenemos la capacidad de decidir, así que hagámoslo.