Alimentación para dolencias asociadas al embarazo (1ªparte?)

Antes que nada deseo remarcar una cosa que procuraré escribir a partir de ahora en mis textos: cuando se habla de un determinado estado, llámese embarazo, se puede hablar de alimentación como:

A) la dieta más adecuada para llevar una alimentación saludable tanto para la madre como para el feto o bien se puede considerar la alimentación como
B) un recurso adicional para ayudar a la madre a superar determinados problemas que pueden ocurrir durante el embarazo.

Estas dos situaciones no son lo mismo, una es algo así como la alimentación básica la otra sería más como la alimentación terapéutica, es decir, orientada a la curación de una dolencia.
Situaciones como este doble rasero de valorar la alimentación se presentan para muy diversas situaciones, no es lo mismo una dieta de mantenimiento para un diabético que una dieta para un diabético cuyo objetivo sea tratar esa dolencia.

Una vez aclarado esto solo queda decir que mi objetivo será siempre el segundo, es decir, el de buscar respuestas a una dolencia o enfermedad para tratarla desde la alimentación.

A lo largo del embarazo es frecuente que sucedan toda una serie de cambios fisiológicos en la madre que pueden llevarla a sufrir las más variadas dolencias, desde las típicas náuseas matutinas hasta la frecuentísima anemia, pasando por infecciones urinarias o vaginales, diabetes gestacional, preeclampsia (hipertensión durante el embarazo), varices, etc, o también se deben valorar situaciones que puedan provocar futuras alteraciones en el bebé, tales como la espina bífida, el síndrome de Down, etc.

Algunas de estas situaciones pueden ser enfrentadas de una forma natural y fácil de llevar gracias a la alimentación o al recurso frecuente de remedios naturales.

El más frecuente e indeseable para todas las madres y especialmente primerizas son las dichosas náuseas matutinas, hoy día existen algunos medicamentos y preparados de herboristería destinados a este fín, la principal característica de casi todos ellos: caros, muy caros, y en el caso de uno de ellos lo único que han hecho ha sido recurrir al típico remedio de toda la vida, una raiz que podemos encontrar en muchos hipermercados y algunos mercados, el jengibre, en infusión o añadido rallado a los alimentos, el jengibre lo podemos encontrar también en caramelos y galletas, y de hecho uno de los remedios caseros para la náuseas es la de desayunar pan o galletas sin levantarse de la cama, al parecer ello ayuda a que el estómago se asiente en ayunas, pues si es un par de galletas de jengibre, supongo que aún mejor. (no prometo milagros pero seguro que la mejoría se notará)

El caso de la anemia es una de las características que llevó a que se estudiaran suplementos vitamínicos especialmente pensados para mujeres embarazadas, ya que se comprobó la importancia del hierro, y posteriormente se vió la necesidad del ácido fólico para evitar algunas deformaciones en el feto, así se llegaron a ver hasta un total de 4 o 5 sustancias, entre vitaminas y minerales, de especial necesidad en la madre embarazada. Sin duda estos suplementos son la forma más sencilla de aportar todos esos suplementos de golpe, lo que resulta cómodo, sin quebraderos de cabeza y, vistos los resultados, me atrevería a decir que hasta baratos, a pesar de lo que cuestan; de todos modos siempre cabe la opción de una buena alimentación que asegure el aporte de estos suplementos en la dieta diaria. Es por ello que al menos desee hablar de los elementos más básicos en este campo, comenzando por el hierro.tripa irene 2

Hierro
El hierro es, junto con el ácido fólico y detrás de éste, el nutriente que mayores requerimientos presenta en la gestación. Hay que tener en cuenta que existen distintos tipos de anemias y que los tres elementos más importantes para ayudar a tratarlas son el hierro, el ácido fólico y también la vitamina B12.
Combinar los alimentos ricos en hierro con vitamina C aumenta la absorción del hierro.
Fuentes de hierro: Carne de ternera, visceras, sardinas, yema de huevo, fruta seca (especialmente los higos, las ciruelas y los albaricoques), almendras, levadura de cerveza, cacao, pan integral, germinados, remolacha, brécol, verduras de hoja verde y algas. Hay preparados elaborados con muchas hierbas y frutas, como el floradix, que es una maravilla, sin derivados de origen animal.
Uno de los inconvenientes del hierro suele ser que provoca estreñimiento, de modo que hace necesario el combinarlo con alimentos ricos en fibra para garantizar un buen tránsito.
Ácido fólico
El elevado crecimiento que conlleva el desarrollo fetal exige un gran suplemento de esta vitamina para la síntesis de ADN y su consumo previene de malformaciones en el bebé (espina bífida).
Fuentes de ácido fólico: se encuentra en casi todos los alimentos independientemente de su procedencia, animal o vegetal. Los alimentos más ricos en ácido fólico son: levadura de cerveza, verdura de hoja oscura (acelgas, y escarola), legumbres, cereales integrales y germinados, ostras, salmón, mejillones, fresas y fresones, avellanas y almendras. También en carnes e hígado.
De modo que si queremos garantizar un buen suministro de estos dos elementos debemos recurrir sobre todo a la carne o sus vísceras (hígado especialmente) o podemos recurrir a la levadura de cerveza, todos esos alimentos, además, cuentan con cantidades suficientes de vitamina B12.
Un detalle de interés es que un excesivo cocinado provoca la pérdida tanto del ácido fólico como de la vitamina B12, y ya que hablo de cocinado, el uso de utensilios de hierro colado para cocinar también aporta un suplemento extra de hierro en nuestros alimentos, liberado de los mismos recipientes.
Yodo
Es otro mineral habitualmente prescrito por el médico, su función: ayuda a que los órganos del feto, en especial el cerebro, maduren y crezcan adecuadamente.
La mejores fuentes de yodo son las de origen marino: pescados, crustáceos y algas. Tampoco sabría si recomendar la sal yodada, ya que pienso que la sal marina ya lleva yodo además de un montón de oligoelementos.

Si nos planteamos el caso de infecciones urinarias, que pueden suceder con cierta frecuencia en algunas embarazadas, lo más fastidioso es tener que recurrir al uso de antibióticos, especialmente si nuestro objetivo es el de evitar el uso de medicamentos durante el embarazo, en tales casos tenemos varias opciones, la primera, sin duda, es prevenir, lo que se hace disfrutando del consumo más o menos frecuente de arándanos o de zumo de arándano, una baya que evita el que las bacterias puedan fijarse a la vagina. A todo esto añadir una buena cantidad de líquido a beber todos los días y otra buena cantidad de vitamina C, ya sea a base de cítricos (limón, kiwi, naranjas, en general todas las frutas y verduras contienen vitamina C, pero los cítricos son los más ricos en ella) o con algún suplemento. Si el caso es que ya tenemos la infección siempre podremos probar tomando ajo crudo o en bebida caliente, y añadir a nuestra dieta yogur natural, que alivia los síntomas y previene ante recaidas. Incluso hay quienes lo aplican directamente abajo en vez de ingerirlo.
Para el caso de la diabetes gestacional tal vez sí que sea un buena opción las propuestas de Weston Price, un dentista americano ya fallecido desde cuya fundación proclaman las bondades de las grasas animales (mantequilla, manteca, tocino, etc), recomendando la eliminación de alimentos elaborados, generalmente ricos en las criticadas grasas trans (y con razón), pero creo que se pasan un poco con su idea del consumo de grasas, la cuestión es que para el caso de una mujer embarazada consumir grasas animales (siempre que sean de buena calidad) significa consumir gran cantidad de ácidos grasos y colesterol, lo que ayuda a la formación de las nuevas células del futuro bebé, lo quees estupendo, y además vitaminas liposolubles como las vitaminas A y D, presentes en las grasas e imprescindibles para el desarrollo del feto. De esta manera, si se consumen grasas, se eliminan o reducen al mínimo los carbohidratos rápidos (azúcar, galletas, dulces, pan, pasta, patatas e incluso cereales refinados) y se consumen más verduras, la necesidad de carbohidratos está cubierta y la de energía y otros nutrientes también. Un detalle importante tal vez sea el de la fruta, que debería consumirse preferiblemente sola, no abusar de ella, por sus carbohidratos, y nunca en zumos, ya que su absorción sería aún mayor.
Siguiendo con las propuestas de la fundación Weston Price, si se recomienda a la madre el consumo diario de una cucharada sopera de aceite de hígado de bacalao supondría la cantidad diaria recomendable de vitaminas A y D, además de Omega 3 y 6, todos ellos fundamentales para el bebé.
La otra recomendación habitual, la propuesta médica tradicional, es la de hacer 5 o 6 comidas a lo largo del día, de manera que los requerimientos nutricionales estén más repartidos y siempre cubiertos, en mi opinión es también una buena sugerencia, pero siempre controlando el no abusar de lo que antes llamé los carbohidratos rápidos. Para este caso el desayuno es especialmente importante pues los niveles de azúcar estará más descompensados por todas las horas transcurridas durante el sueño.
Pero ¿cómo saber que puedo estar sufriendo una diabetes gestacional?, en principio, si cuentas con un médico que te haga un seguimiento, te harán pruebas de sangre para saber que ésto no sucede, pero de todos modos existen síntomas habituales que pueden darte alguna pista de que hay un problema: cansancio, infecciones vaginales frecuentes, mucha sed y ganas de orinar más frecuentes, pérdida de peso a pesar de que aumente el apetito y otras más habituales como fatiga, visión borrosa o esa sensación de temblor que entra cuando uno se pasa demasiado tiempo sin comer.

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El caso de la preeclampsia, (toxemia o hipertensión inducida por el embarazo), caracterizada por provocar tensión alta y retención de líquidos, y que comienza a aparecer durante la segunda mitad del embarazo, a pesar de ser una situación complicación rara durante el embarazo, se puede tratar básicamente tratándola como una hipertensión, siguiendo recomendaciones habituales, como la de beber mucho líquido (si es considerada una toxemia, el agua ayudará a eliminar las toxinas a través del riñón), preferiblemente que sea agua baja en sales, yo muchas veces recomiendo la marca aquarel por ser un agua de manantial que, además, ha sido filtrada, pero cualquier agua filtrada, desmineralizada o incluso el consumir agua destilada a lo largo de un día entero (solo un día) ayudará a aportar líquido al organismo para que pueda diluir y eliminar el exceso de toxinas. También la sal, yo siempre insisto en que el problema no es la sal, es el sodio que llevan los alimentos, debemos pensar que todos los alimentos llevan sodio, pero aparte los elaborados llevan un extra de sodio, alimentos como los embutidos y el jamón, los encurtidos (aceitunas, pepinillos, etc), las patatas fritas, etc, etc, a lo que hay que añadir que los aditivos que llevan los alimentos preparados también llevan sodio: si hablamos de glutamato, en realidad solemos hablar de glutamato de sodio, si es citrato, será citrato de sodio, etc, etc, incluso las bebida carbonatadas, es decir, los refrescos (colas, gaseosas, etc) lleban bicarbonato de sodio, las pastillas efervescentes funcionan a base de sales que también suben la tensión, y así podría tirarme el día. Hay que aprender a medir todo ese sodio que, inconscientemente, nos vamos tomando. Y añadiré una sola recomendación: infusiones (aunque también lo hay en cápsulas para quien no les guste) de olivo y espino blanco y comer ajo crudo, el ajo crudo ayuda a mejorar la circulación, previene calambres y mejora problemas de varices y de hemorroides entre otras cosas), estos tres elementos unidos, cada cual con su propio mecanismo de acción, ayudan de manera natural a regular la tensión sanguínea.

Con todo lo descrito solo quería mostrar una pequeña ayuda que podemos aportar al embarazo a través de la alimentación, aún existen otras muchas dolencias y problemas, bien provocados por los cambios hormonales o por los requerimientos que esta etapa de la vida pueden conllevar así como también existen muchos remedios y tratamientos naturales a los que podemos recurrir sin necesidad de recurrir a los medicamentos o incluso al médico.

Si me mandáis sugerencias o me comentais casos particulares haré por escribir una segunda parte recopilando algunas otras de estas situaciones provocadas por el embarazo. Un abrazo a todas/todos.